Lo que Trump le hizo a judíos, hispanos, sudamericanos y africanos americanos


Lo que Trump le hizo a judíos, hispanos, sudamericanos y africanos americanos (african american), hace 30 años se ha intentado mantener oculto, aunque finalmente ha salido a la luz y eso lo cambia todo. La campaña presidencial de 2016 hizo que algunas personas incluso a nivel global hablaran de que Trump es un racista.

Los exempleados y otras personas cercanas al mandatario lo negaron, pero parte de su pasado abrió una interesante discusión. En 1997, Trump compró la propiedad de Mar-a-Lago en Palm Beach, Florida, y pronto se convirtió en un club privado, como informo Western Journalism . 

En aquel entonces, la mayoría de los clubs en Palm Beach "habían prohibido durante mucho tiempo la entrada en los mismos a judíos y africanos americanos (african american), no siendo tampoco ajenos a esta situación hispanos, sudamericanos y otras comunitarias minoritarias. Ello significaba que claramente los clubs de aquel entonces en Palm Beach, practicaban un racismo tranquilo pero acerado", dijo Jeffrey Lord, de The American Spectator, sobre la era antes de que Trump llegara al área.

Trump "Puso la luz de alarma en Palm Beach al dar a conocer el racismo silencioso que se practicaba en los clubs de Palm Beach en aquel entonces ", dijo Abe Foxman, director nacional de la Liga Antidifamación. “No en la belleza ni el brillo, sino en el lado más sutil de la discriminación". Ello tuvo un impacto mayor" cuando Trump le pidió al ayuntamiento que hiciera algo al respecto sobre las restricciones existentes en los clubes. 

También les envió una copia de "Adivina quién viene a cenar" un filme de Sídney Poitier. La película trata sobre la discriminación racial en EE.UU. de la década de 1960. El concejo municipal no hizo nada, y Trump presentó una demanda de $ 100 millones, señalando que la ciudad estaba "discriminando en Mar-a-Lago, demanda que fue publicada en The American Spectator.

Donald Trump reunido con líderes y empresarios africanos americanos (african americans)

Este artículo fue incluido posteriormente en 1997 en el Wall Street Journal. La gente habló mucho sobre la acción de Trump en Palm Beach. Afortunadamente, la ciudad encontró una manera de poner fin a las restricciones discriminatorias, aunque fuese de forma teóricas. Pero la verdadera solución llego posteriormente a la comprar por Trump de su propio Club en Palm Beach, que, a diferencia del resto de Clubs, él elimino cualquier restricción para pertenecer al mismo. La única condición era pagar la cuota bastante elevada, pero no importaba tu condición racial, cultural o religiosa.

Para la inauguración del mismo, Trump invito a relevantes celebridades judías y africanos americanos (african american). Esto creo muchos enemigos a Donald Trump, enemigos acaudalados y conservadores de aquel entonces. En otras palabras, mucho antes de postularse para la presidencia, estaba Donald Trump luchando contra el racismo y el antisemitismo en la sociedad de Palm Beach. Usando todas las herramientas a su disposición ", escribió Lord .

Agregó: “En el mundo de hoy, la izquierda exige cuotas raciales y apoya la inmigración ilegal. Lo que todas estas cosas tienen en común es que están diseñadas para dividir a los estadounidenses por raza, para dividir por el color de la piel y por la cultura".
Lord se preguntó cómo puede la gente seguir diciendo que Trump es racista.

La buena noticia aquí es que Donald Trump nuevamente se está levantando para defender una situación que verdaderamente se ha convertido en un dilema para la sociedad americana, de la misma manera que defendió hace tantos años en Palm Beach cuando nadie estaba mirando, la realidad de lo que estaba pasando.

El mundo una vez más como tantas otras veces, está viviendo días convulsos. Movimientos poblacionales sin precedentes que lejos de dar solución a la situación, es como si se estuviera formando una gran tormenta volcánica de caos.

Según he leído recientemente la escritora Isabel Allende ha expresado que: la resistencia al inmigrante es una condición humana. Yo desde mi modesta visión añado, que dicha expresión puede ser verdadera o no verdadera, según el contexto, las razones o el momento que se trate. Lo cierto es que solo se habla del punto de llegada y no del punto de salida, ni de las razones verdaderas que causan dicho flujo migratorio, que una vez más puede variar según el contexto, incluso según la zona geográfica.

Donald Trump durante su campaña electoral en 2016

Se comenta del supuesto racismo de Donald Trump, pero no del racismo institucionalizado e instaurado en los países sudamericanos casualmente excolonias españolas o portuguesas, como el caso de Brasil, países donde basta con ver telenovelas y darse cuenta de la ausencia total de indígenas o personas con rasgos indígenas o afros o no europeos, que cuanto mucho son asignados a estereotipos y personajes sirvientes o marginales.

Esta es la visión más visible a la que podemos acceder, el resto de las situaciones más o menos sutiles traen como consecuencia los caos existentes en dichos lugares. Lo cierto es que sean de izquierda o de derechas, la clase dirigente de política y económica de estos países anonadas, son la verdadera razón de semejante desastre. Una clase dirigente política, social y económica con grandes rasgos heredados de la influencia cultural española. Un tema que tocaremos más adelante con gran profundidad.

No se ustedes, pero con total seguridad os digo, que Trump no es el enemigo.

Video reflexivo del joven español y rapero MBA a los críticos de Trump

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