¡Se fue la luz!


El otro día cenando en un lugar determinado del planeta, por razones comunes de la naturaleza de las cosas, llego a su fin de vida la bombilla que tan encandiladamente nos había estado alumbrando. 

 De no ser por aquel Señor electricista del que tan agradecidamente estoy, no hubiera continuado la exquisita cena, con los recuerdos y reflexiones que trajeron a mi mente dicho suceso. 
Recordé aquellos momentos irrepetibles en Cuba cuando como en una especie de carga en un batalla de ira, un grito desgarrador y desesperado se escuchaba tras un silencio arrollador,  ¡Se fue la luz!

Un suceso que ocurría varios días a la semana, por la situación económica que pasaba Cuba, debido a la caída del muro de Berlín y por consiguiente el abastecimiento del que nos proporcionaba la antigua Unión Soviética que desapareció de la noche a la mañana. 

Pude ver con total claridad a pesar de no haber luz, la importancia de tan maravilloso invento y es que muchas veces, o mejor dicho casi siempre no valoramos cosas tan aparentemente simples como la luz, el funcionamiento de esta y la utilidad en nuestra vida. 

¿Se a imaginado usted como sería su vida sin luz?, la Biblia misma habla de la importancia de la luz, incluso hasta la velocidad si es la más rápida es la velocidad de la luz y en nuestro hogar de no haber luz, las cosas serían como mínimo bastante tristes, incluso los apagones en las grandes ciudades crean las condiciones necesarias y oportunas para la inseguridad en nuestras vidas. 

Suban o bajen su coste es importante para nosotros y si nos la cortan por impago, compramos velas y seguimos teniendo luz.

Viendo que se había incorporado en esta pequeña reflexión el fuego acompañado de las velas, se hizo la luz gracias a tan ilustre electricista y volví a mis andadas dando mi granito de arena de agradecimiento a tan ilustre invento y a su creador Thomas Alva Edison, con este simple y sencillo escrito pero lleno de profundidad.


Si se le funde alguna bombilla no dude en contactar conmigo, porque sepa usted que finalmente me he hecho electricista de conciencia. Mi Teléfono es la luz y la esperanza, llámame y cuando lo hagas recuerda decir las palabras mágicas a gritos ¡Se fue la luz!

Thomas Alva Edison


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